Por: Fundación Hemera


El pasado 10 de octubre de 2014, en la ciudad de Corrientes, Argentina, fue capturado en medio de una práctica tradicional de Yagé el Taita Crispín Chindoy, indígena Kamentsa de Colombia, en razón a que supuestamente comete los ilícitos de práctica ilegal de la medicina y estafa.

El Taita Crispin Chindoy, indígena Kamentsa, se encuentra retenido desde el 10 de octubre en un centro de reclusión en Argentina, debido a la investigación judicial por estafa y práctica ilegal de la medicina que se adelanta en su contra por parte de la Fiscalía de Instrucción No. 1 de Corrientes ante el Juzgado de Instrucción No. 4 de la misma ciudad.


30 hombres de la policía de Argentina, irrumpen en el lugar donde Taita Crispin Chindoy adelantaba una práctica tradicional de toma de Yage con aproximadamente 25 personas. Fue capturado y puesto a disposición de las autoridades judiciales competentes. De acuerdo con Carolina Sierra, compañera del Taita, las autoridades de ese país han cometido abusos reteniendo y privando de su libertad a Crispin Chindoy, desconociendo tajantemente la cosmogonía y las  practicas ancestrales de los indígenas. Cabe resaltar que en el año 2000 el Estado de Argentina ratifico el Convenio 169 de la OIT, instrumento internacional que reconoce la importancia de los valores y prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales de los pueblos indígenas (Art. 5).


El 23 de octubre de 2014, la INTERPOL, rindió informe favorable en dicho caso, solicitando la excarcelación de Taita Crispin Chindoy. Aun así este deberá fijar un domicilio en Argentina, mientras la jurisdicción de dicho país adelanta la investigación y por consecuente su juzgamiento. Este trámite podría demorar meses, razón por la cual este colombiano deberá seguir en dicho territorio.


Esto es claramente una vulneración al reconocimiento de la diversidad étnica y cultural que a través de distintos instrumentos internacionales y nacionales los Estados (Colombia y Argentina) se han comprometido, es decir,  a respetar los usos y costumbres de los pueblos indígenas. Por tanto, en este caso existe una grave violación de los derechos que le asiste a Taita Crispin Chindoy, y que requiere en este sentido de la intervención de la Cancillería de Colombia, de la Presidencia de la Republica y demás entes gubernamentales, para que presten toda su colaboración y defensa judicial de este indígena Kamentsa, que también es colombiano y requiere de nuestra solidaridad, para evitar de esta forma otro atropello mayor por parte de las autoridades judiciales argentinas.


No hay que guardar silencio, ante esta situación tan delicada, en la medida que una autoridad judicial extranjera tilda de estafador a una autoridad indígena colombiana, y al Yagé como ilegal en la práctica de la medicina.

 

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